UNIVERSIDAD NACIONAL DE LOJA
MEDICINA HUMANA
ANTROPOLOGÍA
Integrantes:
·
Fiama Cueva
·
Juan Felipe Dávila
·
Karem Pardo
·
Gabriela Pinzón
·
Cesar Tinoco
·
Verónica Vega
Orellana.
DOCENTE: Dr. Lorena Vallejo
PARALELO: 3 CICLO: Dos
En los años 70, el término
medicalización irrumpió como una crítica al poder de los médicos, quienes, bajo
la excusa del tratamiento, en ocasiones con resultados dudosos, no podían ser
cuestionados por los pacientes. Pero
el término se
ha extendido de manera considerable y detrás de
la medicalización esta
una poderosa industria biomédica que inunda e impulsa el consumismo de
la salud en toda la sociedad.
La medicalización se define como el
proceso por el que problemas no médicos se tratan como problemas médicos,
normalmente en términos de enfermedad o trastorno. El uso actual del término
"medicalización" denota la influencia de la medicina en casi todos
los aspectos de la vida cotidiana, y connota una apreciación crítica por los
efectos negativos, paradojales o indeseables, de tal fenómeno. En realidad, la
medicina siempre ha ejercido un poder normalizador o de control social –
básicamente por los conceptos de salud
y enfermedad, normal y patológico –
estableciendo un orden normativo rival del de la religión y el derecho, que ha
venido incrementándose desde la modernidad con la conquista de un auténtico
estatuto científico, profesional y político
La medicalización opera mediante un doble proceso: la
medicalización de lo que se denomina desviación social, definiendo así la
normalidad, y medicalización de la sociedad y la vida privada.
La medicalización se fundamenta en el complejo
médico-industrial que ocupa un lugar privilegiado en el sistema productivo en
las sociedades de capitalismo postfordista. El conjunto de industrias, grupos
de presión y profesionales que lo conforman generan una demanda expansiva para
el tratamiento industrial de la misma. Paradójicamente los objetivos del
complejo médico-industrial no siempre coinciden con los problemas de salud más
relevantes por su impacto. Un reciente libro de gran difusión los ha calificado
como “los inventores de enfermedades”. Se inventan problemas para aplicar las
soluciones disponibles.
El proceso de medicalización de
un problema o situación no es algo instantáneo que acontece en un momento dado,
sino que se produce de forma paulatina a lo largo de un periodo de tiempo,
generalmente prolongado, y requiere de una serie de condiciones o pasos:
1. La situación, el sufrimiento o
el problema debe ser considerado como algo anormal por parte de la Sociedad y,
por lo tanto, precisa de una solución o abordaje por parte de algún sector de
dicha Sociedad. La consideración de anormalidad, en general, es establecida por
colectivos sociales poderosos (como la propia industria farmacéutica, que se
ofertará más tarde para solucionar el problema), mientras que suelen ser los
sectores sociales más débiles los que quedan englobados en dicha categoría. En
muchos de los casos el problema no tiene nada que ver con una enfermedad,
aunque la medicina pueda dar una solución (un ejemplo es la cirugía estética,
que da respuesta a un sufrimiento que no es causado por ninguna enfermedad).
2. Los sectores encargados
tradicionalmente de solucionar dicha situación de anormalidad no dan respuesta
a la misma, o dan una respuesta insuficiente o no adecuada a las demandas
sociales, por lo que la Sociedad rechaza estas respuestas y excluye o margina
estos sectores tradicionales. Esta percepción de que la respuesta recibida es
inadecuada puede verse influida por sectores que pueden verse beneficiados por
este sentimiento.
3. Se inicia un proceso de
búsqueda de nuevos sectores que den respuesta a las demandas no satisfechas.
Aunque dicha búsqueda suele incidir sobre el sector sanitario, también puede
realizarse en otros ámbitos.
4. Los distintos actores
implicados en el proceso de asistencia sanitaria (profesionales, gestores,
legisladores, etc.) deben aceptar que dicha situación pase a formar parte de su
campo de actuación. Esta aceptación puede verse influenciada por presiones
externas y, aunque siempre los objetivos asistenciales y humanitarios de la
medicina se han visto influidos por aspectos políticos, económicos y de control
social, éstos han ganado peso en las últimas décadas.
5. El sector sanitario busca
soluciones para dar respuesta a los nuevos retos planteados. Con frecuencia, la
solución aportada precisa de la realización de pruebas diagnósticas y la
instauración de tratamiento (farmacológico, quirúrgico, etc.), generándose el
fenómeno de la medicalización.
6. Con frecuencia el círculo se
cierra porque las actuaciones médicas implantadas no dan respuesta a los
problemas, lo que genera mayor incertidumbre y aumento de la inseguridad. Como
consecuencia, se generan nuevas situaciones que requieren de nuevas respuestas
y éstas llegan, nuevamente, desde el sector sanitario.
Los profesionales
sanitarios ven de forma directa en su práctica clínica diaria las consecuencias
de la medicalización, pero a su vez tienen un importante papel en la aparición
de dicho fenómeno.
Los profesionales constituyen el
grupo fundamental de los actores implicados, ya que tienen la capacidad de
determinar qué diagnósticos establecen y qué actuación terapéutica realizan. El
resto de grupos implicados (sociedad, medios de comunicación, políticos, etc.)
pueden fomentar la medicalización, pero son los profesionales quienes
finalmente la llevan a cabo. Pero, aún siendo los responsables finales, no se
debe olvidar que están sometidos a una doble presión científico-técnica y
social que les induce a la misma, siendo en múltiples ocasiones los únicos que
escuchan y aportan algún tipo de actuación a diversas situaciones, aunque éstas
no sean efectivas.
La formación médica se centra
básicamente en la esfera biológica de los procesos y esto condiciona que exista
una tendencia creciente, apoyada por la tecnología, de centrar el origen de
todos los procesos en su vertiente biológica, dejando a un lado los factores
psicológicos y sociales implicados.
Existe una creciente sobre
especialización de la medicina, lo que fragmenta la atención prestada. Cada
persona acaba siendo atendida por diversos profesionales. Esto determina que se
genere un sobredimensionamiento de los problemas, lo que generalmente deriva en
un mayor número de controles realizados, de pruebas complementarias
solicitadas, en muchas ocasiones simples repeticiones de la misma prueba, y de
medicamentos prescritos con los riesgos y problemas que todo ello puede generar.
Uno de los grandes problemas sin
resolver en la asistencia sanitaria, especialmente en Atención Primaria. Este
exceso de demanda determina que el tiempo disponible para cada paciente sea
escaso, siendo difícil establecer, en el escaso tiempo disponible, las
verdaderas necesidades y demandas de los pacientes, sus conocimientos sobre el
tema y sus posibilidades de autocuidados, traduciéndose todo ello en la
realización de pruebas y la prescripción de tratamientos innecesarios que
fomentan la medicalización. No puede dejar de comentarse en este apartado que,
en ocasiones, la sobrecarga de trabajo es la razón esgrimida para no realizar
algunas actividades y de justificar la forma de realización de otras.
La mayoría de los profesionales,
pero especialmente los de Atención Primaria, trabajan con incertidumbre debido
a diversas circunstancias: fases iniciales de la enfermedad (signos y síntomas
con gran indefinición y variabilidad), relaciones dudosas de causalidad,
escasos estudios sobre la efectividad de las intervenciones, etc., y ello
genera dudas y ansiedad, que contribuyen al empleo de fármacos de forma
defensiva y esto, a su vez, contribuye a la medicalización. En una atención
fuertemente burocratizada algunos profesionales han podido sentirse cómodos ante
una responsabilidad protegida entre "papeles" (partes, recetas,
informes, pruebas complementarias, derivaciones, etc.). En esta situación el
manejo de la incertidumbre, como un hecho natural propio del proceso
salud-enfermedad y característico del primer nivel asistencial, puede resultar
un lujo.
Muy unido al punto anterior, los
profesionales no siempre pueden establecer con absoluta certeza qué persona
está sana y cuál enferma, qué acontecimientos son normales y cuáles no, y ello
determina dudas que conducen a una mayor petición de pruebas complementarias y
a la instauración de tratamientos innecesarios. Un ejemplo citado por varios
autores de esta dificultad de establecer los límites entre sano y enfermo es la
clasificación DSM-IV de trastornos mentales, que identifica como tales
situaciones el trastorno de ansiedad por desaparición, los problemas
paternofiliales o los problemas religiosos y/o espirituales.
Existe una tendencia creciente a
tratar como enfermedad lo que no son más que factores de riesgo, convirtiendo
en enfermos personas que únicamente tienen aumentado su riesgo de enfermar y
sin que en muchos de los casos existan evidencias del beneficio de actuar sobre
dichos factores.
No existen estudios que
demuestren la validez de muchos de los métodos diagnósticos existentes ni sobre
la eficacia o efectividad de un alto número de tratamientos que con frecuencia
se prescriben. Además, es conocido que existe un sesgo en los estudios
publicados en las revistas científicas y en las recomendaciones de expertos,
ocasionado por diversos motivos. Entre ellos destaca la intervención de la
industria farmacéutica, pues una parte importante de la investigación está
financiada por ella. Las revistas científicas cubren parte de sus presupuestos
gracias también a dicha industria (anuncios, separatas de los ensayos clínicos
financiados por ella, etc.), e incluso muchos de los grupos de expertos que
emiten recomendaciones existen gracias al patrocinio de la misma. En este
apartado también pueden considerarse los estudios en subgrupos artificiales
ad-hoc y los megaensayos para obtener significación estadística en mínimas
diferencias, en los que las conclusiones obtenidas (que eran las esperadas) son
las que han determinado la metodología del mismo.
En parte influidos por la
dificultad en establecer el límite entre lo normal y lo patológico y por la
falta de evidencias científicas sobre las actuaciones recomendables en diversas
circunstancias, los profesionales tienden a utilizar con frecuencia las nuevas
tecnologías, aunque no se conozca con certeza su validez y éstas aumenten la
sensibilidad de la identificación de alteraciones de la normalidad y reduzcan
el umbral a partir del cual deben abordarse médicamente. Se pueden incluir en
este apartado las pruebas de detección genética, que están otorgando la
etiqueta de enfermo a personas por el solo hecho de tener una alteración
genética que aumenta la probabilidad de sufrir una enfermedad en el futuro. La
oferta constante de nuevos tratamientos crea un aumento de las expectativas que
casi nunca se ve compensado.
Con frecuencia se ponen en marcha
distintas actividades con el objetivo plausible de dar nuevos servicios a la
población, pero para las que no existen evidencias de su eficacia/efectividad y
que fomentan la medicalización al generar la idea de que son actividades
necesarias. Además, al existir falta de resultados se genera mayor ansiedad e
incertidumbre y nuevas consultas..
En relación con varios de los
puntos ya comentados (sobrecarga asistencial, trabajo con incertidumbres, falta
de evidencias en muchas situaciones, etc.), junto con el temor a posibles
denuncias, existe un tendencia creciente a realizar una medicina defensiva que
se traduce en más pruebas complementarias y más tratamientos "por si
acaso" que contribuyen al proceso de medicalización de los problemas.
Inercia
"medicalizadora" y "farmacolizadora", entendiendo como tal
la tendencia inmediata a realizar una intervención, generalmente solicitar
alguna prueba complementaria o pautar un tratamiento farmacológico, cada vez
que una persona consulta, sea cual sea el motivo de la misma. También puede
quedar englobado en este apartado el seguimiento inadecuado de procesos con
tendencia a aumentar dosis o añadir nuevos fármacos ante la persistencia de
síntomas, signos o alteraciones en las pruebas complementarias, sin verificar
si dicha persistencia puede deberse a situaciones como el incumplimiento
terapéutico.
Si bien es cierto que el problema
de medicalización en general, y farmacolización en particular, es común a todos
los sectores sanitarios, no es menos cierto que en la Atención Hospitalaria
este problema se ve acrecentado. Esto repercute negativamente en la Atención
Primaria, ya que una parte importante de su prescripción es inducida (30-45%),
y porque, aunque existe desacuerdo en una parte importante de esta prescripción
inducida (15-30%), es difícil de solventar.
Las limitaciones de las
recomendaciones de Sociedades Científicas y grupos de expertos viene dada por
dos razones. En primer lugar, la falta de evidencias que sostengan las
actuaciones en todas las situaciones a las que se deben enfrentar los clínicos.
En segundo lugar, y como ya se ha mencionado en el punto anterior, en
ocasiones, las Sociedades Científicas y los grupos de expertos, cuyo importante
papel está fuera de discusión, ven limitada su capacidad por las relaciones
existentes, económicas y no económicas, con las Instituciones o con la
industria farmacéutica, y ello puede ocasionar sesgos en sus recomendaciones.
Los profesionales mantienen con
frecuencia relaciones con la industria farmacéutica que sin duda condicionan
algunas de sus decisiones y pueden suponer un aumento de la prescripción de
fármacos que favorece la medicalización de algunas circunstancias.
CONCLUSIÓN
El termino medicalización ha sido un
tema de importante interés el mismo que viene arrastrando desde la antigüedad;
en donde se ven involucrados los médicos ya que ellos son los que se encargan
de obtener y tener un control social de la medicina. Medicalización significa o
bueno tiene sus significados muy variados dentro de los cuales el más
importante está el que a problemas no médicos se los trata como problemas
médicos por lo tanto en la actualidad este término abarca o denota un amplio
concepto de la medicina en todos los aspectos cotidianos.
La medicina desde siempre ha propuesto
los conceptos de salud y enfermedad principalmente en enfermedad y patología,
estableciendo un orden reglamentario de la religión y el derecho.
La medicalización ocupa un amplio
complejo entre el médico y las industrias biomédicas las cuales están
encargadas de producir fármacos con bases químicas las mismas que van a servir
para tratar y aplacar los procesos paliativos característicos presentes en una
patología. Cabe recalcar que estas industrias biomédicas son las inventoras de
las enfermedades, lo cual es una herramienta de mercado mas no una herramienta
de sanación y curación de la salud. Dado esto y esta burla a la sociedad el
marketing que manejan las industrias biomédicas son con objetivos netamente
comerciales y de lucro; y aquí cabe recalcar el tema de las enfermedades que
las propias industrias las crean y que obviamente tienen la cura pero esto solo
es una herramienta para agrandar el capital de dichas industrias. Pero cabe
recalcar que tras de todas estas técnicas de invención de medicina contra
enfermedades paliativas están los países del centro que como tienen poder
dentro de esto actúan de manera fundamental para que se lleve a cabo este plan
de salud.
Ahora los problemas en los cuales se
encuentran los médicos y la sociedad y autoridades sanitarias son los
procedimientos o protocolos que se deben tomar para los problemas que se
avecinan en lo posterior, los mismos que deben tener un plan de solución tanto
en tecnología y talento humano con la instauración de procedimientos
fármaco-quirúrgicos junto con su respetiva preparación técnico-científica.
El talento humano juega un papel
fundamental en esta etapa ardua para la sociedad, el mismo que debe tener una
preparación muy intensa y precisa lo cual permita actuar de manera eficiente y
técnica al momento de utilizar equipos y aplicar conocimientos científicos de
actualidad, y de esa forma poder emitir un diagnostico a la altura del paciente
y enfermedad, para de esta forma poder elegir el mejor tratamiento para la
pronta recuperación de individuo implicado en ello.
·
Márquez S, Meneu R. La medicalización de la vida y sus
protagonistas. Gestión Clínica y Sanitaria. 2003; 5 (2): 47-53
·
http://www.ulexmalaga.org/2009/09/que-es-la-medicalizacion-la-invencion.html
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