MIGRACIÓN,
TRANSCULTURIZACIÓN Y SALUD
La salud es un recurso básico para la vida, un
derecho humano y uno de los motores del desarrollo económico y social. El
aumento de las migraciones es un fenómeno ligado a los avances y
características del Siglo XXI. La sociedad está cada vez más globalizada, las
personas viajeras son cada vez más numerosas y las enfermedades y condiciones
que determinan la salud y la enfermedad han dejado de ser un patrimonio
nacional.
El
volumen de los movimientos de población, voluntarios o forzados, está en
aumento Su impacto, ya se trate de éxodos o de afluencia de personas, está
despertando gran interés a nivel regional, nacional y subnacional y entre los
gobiernos, la sociedad civil y los medios de comunicación.
La
migración se puede definir como un movimiento de población hacia el territorio
de otro Estado o dentro del mismo que abarca todo movimiento de personas sea
cual fuere su tamaño, su composición o sus causas. El propio término abarca categorías
que se solapan: trabajadores migrantes y sus familias, personas que emigran por
periodos largos y periodos cortos, migrantes internos estudiantes internacionales desplazados
internos, solicitantes de asilo, refugiados, repatriados migrantes irregulares
y víctimas de la trata de personas.
La
migración puede necesitar respuestas humanitarias, sobre todo cuando se
producen desplazamientos importantes de población debidos a desastres o
conflictos dentro de un país o entre países.
También
presenta dificultades a la hora de organizar y prestar servicios sociales
eficaces que tengan presente el factor cultural. Además, las necesidades
sanitarias fundamentales de los migrantes no siempre se atienden de forma
adecuada, lo que plantea preocupación con respecto a la equidad, la cohesión
social y la integración. Por otra parte, existe un estrecho vínculo entre los
movimientos de población y la propagación de enfermedades. Por todos estos
motivos, la salud de los migrantes es un tema de salud pública que está
cobrando cada vez más importancia, tanto para los Estados Miembros como para la
labor de la Secretaría. Por lo tanto, el presente informe aborda dos cuestiones
diferentes, pero interrelacionadas, a saber: las necesidades sanitarias de los
migrantes vulnerables y las repercusiones de la migración en la salud pública.
Por lo
general, los movimientos de población hacen que los migrantes sean más
vulnerables a riesgos sanitarios y los exponen a los posibles peligros y al
estrés relacionados con los desplazamientos, la inserción en nuevos entornos y
la reinserción en entornos anteriores. Las personas que acaban de migrar, a
menudo se enfrentan a una situación de pobreza y marginación y tienen escaso
acceso a prestaciones sociales y servicios de salud, sobre todo en los primeros
tiempos de la inserción en un nuevo entorno (ya sea dentro o fuera del país de
origen o retorno). Por su parte, los trabajadores migratorios estacionales y
poco especializados suelen concentrarse en sectores y ocupaciones con un alto
nivel de riesgos de salud ocupacional. Los familiares, incluidos los niños, a
veces desempeñan la misma actividad y, por lo tanto, pueden verse expuestos a
esos riesgos.
Las
víctimas de la trata de personas, sobre todo las mujeres y los niños, son
particularmente vulnerables a los problemas de salud y tienen más
probabilidades que otros grupos de población de padecer enfermedades
transmisibles y no transmisibles, así como problemas de salud mental.
La
información disponible sobre la salud de los migrantes y sobre su acceso a los
servicios de salud es escasa. Una importante dimensión sanitaria es la
relacionada con los riesgos sanitarios que los migrantes llevan consigo y la
repercusión que ello tiene para la salud pública. Los migrantes viajan
acompañados de sus perfiles epidemiológicos, su nivel de exposición a agentes
infecciosos, sus factores de riesgos genéticos y relacionados con el modo de
vida, sus creencias sanitarias basadas en la cultura y su propensión a algunas
afecciones. También llevan consigo la vulnerabilidad de las comunidades de
donde proceden. Por ejemplo, si la cobertura de inmunización es baja en su país
de origen o de retorno, el riesgo de la población original será trasladado al
país de destino hasta que la cobertura de los migrantes esté al mismo nivel que
la de la población de acogida. Del mismo modo, si la prevalencia de una
enfermedad transmisible determinada o de cualquier enfermedad desatendida es
más alta en el país de origen o de retorno, los migrantes tienen más
probabilidades de verse afectados por esa enfermedad y de llevarla a otros
países. A la inversa, cuando una enfermedad tiene una alta prevalencia en el
país de destino, los migrantes pueden contraerla y portarla a su país de origen
o retorno. También hay pruebas de que algunas enfermedades no transmisibles,
como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el
cáncer, suponen una carga cada vez mayor para las poblaciones migrantes e
imponen grandes exigencias a los sistemas de salud de los países de destino.
Los
citados temas sanitarios ponen de relieve las dificultades con que se enfrentan
los sistemas nacionales de salud. Es necesario llegar a los migrantes y tratar
los factores que los hacen especialmente vulnerables y sus necesidades de
atención sanitaria. Para ello hay que prever intervenciones destinadas a
reducir sus riesgos sanitarios y a poner en marcha o reforzar programas y
servicios orientados a ellos, es decir, en los que se prevea una atención que
tenga en cuenta sus necesidades en función de la cultura, la religión, la
lengua y el sexo y que ofrezca orientación a los migrantes sobre cómo utilizar
su nuevo sistema de atención de salud nacional.
En pocos
lugares de trabajo donde se emplea a migrantes se prestan servicios básicos de
salud ocupacional, y pocos migrantes tienen acceso a planes de indemnización o
rehabilitación de la seguridad social de los países en caso de enfermedad o
lesiones profesionales. Para evitar esas enfermedades o lesiones es necesario
revisar las condiciones de trabajo en los sectores de alto riesgo e introducir
enfoques que tengan en cuenta las características culturales para proporcionar
formación e información sobre salud y seguridad en entornos de trabajo
multiculturales. Además, el lugar de trabajo se podría utilizar como punto
inicial para la prestación de servicios de salud y para transmitir mensajes de
salud pública a los trabajadores migrantes y sus familias.
TRANSCULTURIZACIÓN
Y SALUD
Es un enfoque de la Salud que
busca integrar las diversas corrientes de la medicina con los saberes médicos
de los pueblos originarios, con el fin de desarrollar un modelo de intervención
y prevención en salud inclusivo, capaz de revalidar e integrar los
conocimientos tradicionales.
Mientras la Salud Intercultural constituye un
sistema de correspondencia entre dos sub-sistemas la Salud Transcultural
constituye un puente para el diálogo e integración entre los sistemas médicos
de diversas culturas; busca una "Mirada Integrada", resultado de la
reflexión, investigación y validación de los fundamentos validados,
provenientes de los diversos sistemas de salud, bajo una Visión Antropológica y
Nosológica Integral.
Esta integración involucra fundamentos científicos,
psicológicos, filosóficos, antropológicos, sociológicos, nosológicos y
epistemológicos. Desde esta perspectiva el intercambio y proceso no se limita a
un nivel técnico-utilitario, sino que busca comprender el contexto histórico, sociocultural
y cosmovisión del pueblo del cuál parten los conocimientos médicos
tradicionales, sus recursos, sus técnicas y sus métodos, mostrando ante todo
respeto hacia dichas culturas y revalidando sus tradiciones y contexto
sociocultural.
La
Medicina Transcultural constituye:
1.
Un método de investigación en Salud, que busca integrar al sistema médico
formal, los diversos conceptos, recursos, métodos y técnicas de los sistemas
médicos tradicionales, desde un modelo transcultural de salud (basado en fundamentos
científicos, antropológicos, epistemológicos y nosológicos).
2.
Un sistema de Salud y Prevención Integral, derivado de las investigaciones de
orientación transcultural.
Pone
énfasis en el tratamiento de las enfermedades del cuerpo (Dimensión Física). Se
diferencia de la Medicina Inter-cultural, porque no constituyen únicamente el
reconocimiento y coexistencia de diversos sistemas médicos (paralelos, opuestos
o complementarios), sino que implican un esfuerzo conjunto de intercambio e
integración desde sus fundamentos (Científicos, Epistemológicos, Nosológicos,
Antropológicos y Filosóficos), buscando
en este proceso superar las barreras culturales entre ellas.
En
este proceso de diálogo, intercambio e integración se parte del reconocimiento
de los aportes y validéz de cada uno de los sistemas de salud, así como del
respeto al contexto sociocultural y la cosmovisión, por encima de la mera
integración de recursos técnicos y/ métodos terapéuticos.
BIBLIOGRAFÍA:
ü
http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/promocion/migracion/migracion.htm
ü
http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/EB122/B122_11-sp.pdf
ü
http://www.nimairama.com/transcultural.htm


